Santo Domingo. Los primeros vuelos de deportación desde el polémico centro de detención migratoria en el sur de Florida, apodado “Alligator Alcatraz”, despegaron este viernes, en respuesta a una nueva ola de arrestos masivos por inmigración. Según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), más de 100 personas ya han sido expulsadas del país.
El gobernador Ron DeSantis confirmó que ya se han realizado varios vuelos y que el improvisado campamento —construido rápidamente para apoyar la política migratoria del presidente Donald Trump— tiene capacidad para albergar “un par de miles” de detenidos, cifra que podría aumentar según la demanda.
Aunque las autoridades afirman que todos los recluidos tienen órdenes de deportación definitivas, las condiciones del lugar han sido duramente cuestionadas. Detenidos y legisladores describen el campamento como un espacio inhumano, con celdas de malla metálica, escasos baños, acceso limitado al agua, fallos en el aire acondicionado y tiendas que no protegen de la lluvia ni de los insectos.
Además de las denuncias por trato degradante, ya se han presentado demandas por el impacto ambiental del centro y por las restricciones al acceso a asistencia legal. Mientras se desconoce el destino exacto de los vuelos, la vocera del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, resumió la posición oficial con una polémica frase: “¡Enciendan los aviones de deportación!”.
